“Cada vez que aumentan los casos, más gente viene con hambre a pedir comida”, se lamenta Ana Reales, a cargo de un merendero y comedor en San Cayetano. El incremento de casos por la segunda ola de covid-19 y las nuevas restricciones para que no colapse el sistema de salud redoblaron la preocupación de la familia Reales, que sostiene el espacio con donaciones.
“Con la pandemia cada vez hay más gente que viene a buscar comida. Siempre que suben los casos, más gente la pasa peor. Hay mucha pobreza y duele mucho”, agrega Reales. Distintos referentes de comedores y organizaciones sociales que brindan alimento coinciden en el diagnóstico: la pandemia incrementó la demanda en comedores y merenderos.
“Al merendero y comedor lo hago a pulmón. Con mi marido vendemos en la feria de Banda del Río Salí, así que de ahí sacamos para la verdura. Pedimos donaciones por redes sociales y así nos sostenemos. Una vez a la semana hago almuerzo y también merienda. Si me ayudan más, hago dos veces por semana”, narra Reales el funcionamiento del espacio. “Con la pandemia, cada día es peor porque avanza más la pobreza. En San Cayetano se ve mucha pobreza. Acá somos toda gente laburadora que subsiste de lo que vendemos en la calle. Laburantes del día a día. Pero la mano viene tan mal. Por eso pido que Dios nos ilumine a todos, no sabemos qué hacer”, sigue.
El merendero se llama Miguel Reyes Pérez por uno de los hijos de Reales, víctima de represión policial. Las donaciones se obtienen por las redes sociales, a través del sitio de Facebook “Merendero Reyes-Merendero Reyes”. Más o menos, afirma, brindan comida y merienda para 80 niñas y niños. “Por el Facebook la gente puede ver todo lo que hacemos, lo que cocino, lo que damos y cómo aprovechamos las donaciones. Ahora hace falta ropa, así que si alguien tiene zapatillas, colchas, ropa de abrigo... El invierno es muy duro en la pobreza, es triste ver niños tosiendo y enfermitos porque no tienen abrigo. Mi sueño es que estén todos comidos, jugando ‘calentitos’ en la casa. La idea nuestra es cocinar para los chicos, pero también damos viandas para la familia completa”, explica Reales. “Hace cuatro años y cuatro meses, a mi hijo Miguel Reyes Pérez me lo mata la Policía. Es un gatillo fácil. Para una madre, que te maten a un hijo... Estoy muerta en vida. Un día me he levantado, de tanto que lloraba en mi cama, y dije ‘me levanto y hago algo’. Empecé por el merendero y ahora es merendero y comedor. Quiera Dios que esto pase pronto, que haya mucho trabajo así la gente tenga para comer, para vivir mejor, para que los chicos estén mejor. Que los niños estudien y sólo jueguen y sean felices”, termina.
Hugo Heredia, del Frente Provincial Darío Santillán, coincidió con Reales. “Siempre que hay restricciones aumentan y se agudizan doblemente la pobreza y hambre. Por lo tanto, crece la demanda alimentaria. Eso se nota fuertemente”, explica el referente de la organización social, que abrió durante la pandemia 100 nuevos comedores y merenderos. En total, sostienen 330 espacios.
“Lo que nos preocupa es que hay un aumento de contagios en muchas localidades pequeñas, con muchos contagios en actividades productivas como en el limón o la caña. Pasa en Pampa Pozo, Puesto del Medio, La Resfalada... A muchos espacios también los tuvimos que cerrar por casos de covid. Por eso exigimos que se vacune de inmediato a quienes sostienen los comedores y merenderos”, plantea Heredia. Y agrega: “es tanta la demanda que dejamos de abrir nuevos comedores porque no podemos mantenerlos con el aporte del Estado ni con las actividades para la autogestión”.